¿Por qué compartir mi experiencia en la Red?

Mi experiencia personal, como mamá, abuela, tía, amiga  y mis experiencias en 50 años de ejercicio de la psicología infantil y escolar  con padres, educadores, especialistas y promotores comunitarios me han convencido que el gran vacío para quienes trabajamos con niños es entender al niño total e identificar diferencias individuales profesional de 50 años como mama, abuela, psi Desde niña escuche a mamá decir que “los hijos son como los dedos de la mano, todos duelen igual, pero son diferentes” y sentía mucha curiosidad por entender cómo se construyen las diferencias individuales que veía en los que estaban a mi alrededor. Cuando en 1964 ingresé a la universidad no dude en escoger psicología, con la creencia que allí encontraría la respuesta a mi pregunta. Pero no fue así, acumulé sólidos conocimientos científicos-técnicos en aspectos relacionados con mi tema de interés, pero la información era parcelada, desarticulada, enfocada en lo típico con normas estandarizadas y descontextualizadas. Creo que tampoco tenia la madurez para integrar tanta información.

Con 5 años de experiencia profesional llegó nuestra primera hija. Entre mis brazos estaba una personita completa que cambiaba muy rápido, nosotros también cambiábamos en los tiempos de grandes decisiones que caracteriza a una pareja joven. Surgió con mayor urgencia la necesidad de darle coherencia y significado cotidiano a los conocimientos y experiencias que había acumulado y soñé con tener una guía que nos facilitara acompañar sus cambios. Pero las publicaciones disponibles, tanto académicas como divulgativas, con frecuencia no aplicaban a mi realidad cultural, estaban parceladas por teorías, edades, áreas de desarrollo o temas de interés y organizadas por edad, ¡como si al tener la misma edad todos los niños fueran iguales!

cropped-familia.pngDisfrutamos como todos los papás de sus logros, pero hubiese sido mas sabroso tener claro que venia después. Cuando no lograba un indicador esperado para su edad, queríamos saber donde se había detenido, por qué no avanzaba y si era señal de alarma de alguna de las patologías que había estudiado. Al año nos fuimos a hacer postgrado en Inglaterra, me inscribí en la Maestría Desarrollo Infantil del Instituto de Educación de la Universidad de Londres con la ilusión de encontrar la respuesta que andaba buscando, y así fue! Pero no lo encontré en el curso, sino en mi misma.

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Modelo Octogonal Integrador del Desarrollo Infantil

El primer día de clase nos recibieron con el vídeo de una mamá que llevaba té con galletas a su hija de 2 años. La película la tomaron desde la altura de los ojos de la niña  y cual espejo mágico, la señora estaba deforme, su sonrisa era una mueca, la bandeja con la tetera caliente se derramaba encima, etc.. Al finalizar nos pidieron construir nuestra definición de desarrollo infantil. Como tenía mal ingles hice un dibujo y así nació en 1975, MOIDI: Modelo Octogonal Integrador del Desarrollo Infantil, donde represento al niño como un todo , con 8 áreas de desarrollo interrelacionadas: 4 que permiten formar niños competentes (físico, motor, cognitivo y lenguaje)  y 4 que permiten formar niños felices (afectivo, sexual, moral y social), en relación bidireccional y continua con  la familia, escuela y comunidad.

Con los años consolidé el Programa MOIDI, donde ofrezco definiciones, secuencias  de desarrollo que guían la observación cotidiana  de niños entre 1 mes de nacidos y los 12 años,  con aplicaciones para los ambientes donde se desarrollan. Este marco de referencia compartido contribuye a llenar el vacío en la Red de una mirada completa, multidimensional y acumulativa del niño en desarrollo permitiendo un trabajo en equipo dirigido a: identificar las diferencias individuales, acompañar a cada niño con respeto por su ritmo y estilo de aprendizaje, compartir planes de acción para canalizar sus fortalezas e intereses, aprovechar las oportunidades, superar o compensar sus debilidades y minimizar el impacto de las inevitables amenazas del entorno. Con esta base cada joven decidirá su proyecto de vida de acuerdo con sus intereses, fortalezas y oportunidades, como al fin y al cabo todos lo hacemos!

En Conversando con Chilina  me animo a aterrizar lo logrado como un recurso para alinear la visión  de quienes comparten la responsabilidad de formar a los niños: los  padres, pues es en la familia donde se siembra y cultiva la seguridad e individualidad que exigen los desafíos del siglo XXI; los educadores, quienes monitorean la puesta a prueba de los logros que ha alcanzado un niño y lo comparan con otros niños de su edad y condición;  los especialistas que controlan al niño sano y/o atienden los motivo de consulta de padres y educadores y, otros miembros de la comunidad que potencian fortalezas y superan debilidades con sus  actividades deportivas, culturales, musicales etc.

Estoy segura que entre todos podemos formar nuevas generaciones más competentes y felices con herramientas para tener éxito en el complejo siglo XXI. Los invito a seguir mis redes sociales y a comentar sobre esta primera entrega. En la próxima responderé a la pregunta ¿Cuáles son las competencias que necesitan mis hijos/alumnos/pacientes o participantes para tener éxito en la vida actual?

Chilina

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